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ÁNIMO

(@martarvr)
Respuestas: 2
Miembro Activo
Iniciador del tema
 

Probablemente, sea la palabra que más oímos desde hace varias semanas. Probablemente, la que mayor capacidad de albergar tanta diversidad de emociones en su significado, en función de quién la pronuncie, el contexto, el momento en que lo haga, el destinatario al que la dirija, el objetivo que persiga.

“Ay, estos chinos...” nos decíamos (todos, casi todos lo hicimos, reconozcámoslo) con tristeza hace sólo un par de meses, cuando veíamos en los telediarios la noticia de un nuevo virus que empezaba a hacer estragos en el lejano país, provocado por el consumo de algún animal exótico. “Eso no ocurre aquí”, pensamos entonces (todos, casi todos, reconozcámoslo).

Nuestra atención se iba afinando conforme los números de contagiados y fallecidos se iba incrementando, y las escenas apocalípticas de supermercados vacíos, hospitales colapsados, ciudades vacías, militares controlando por las buenas o por las malas el libre tránsito en las calles, se hacían mas y mas frecuentes en todos los medios. 1000, 2000, 3000 fallecidos,... eran cifras que escandalizaban a nuestros ojos de (todavía) espectadores. “Ánimo”, pensábamos de manera interna entonces, como si  el sólo hecho de pensarlo ya haría llegar nuestro mensaje de apoyo hasta China,... y cambiábamos de canal para seguir con nuestras vidas.

Corea, Irán... “ánimo”, seguíamos dirigiendo nuestro mensaje telepático, eso si, ahora sin quitar el rabillo del ojo de la trayectoria del fenómeno.

Estalló Italia, nuestra Italia, la Italia que junto con Portugal, Grecia y España, hace el “sur del norte”, ese grupillo de países orgullosos de nuestras culturas diferentes, pero también de nuestras características comunes, esas que todos los “sures” suelen tener, a pesar de no ser los más “solventes”. Nuestro país mellizo se sumió en el caos en tiempo record, las cifras superaron instantáneamente a las de China, y entonces el mensaje de “ánimo” se diluyó necesariamente con la adrenalina de la incertidumbre, de adivinar si nuestro miedo era exagerado, si las medidas que se rumoreaban serían ciertas. Empezábamos entonces también, a oir un susurro de “ánimo” telepático del oeste, del otro lado del Atlántico, que por entonces estaría iniciando su fase de no apartar “el rabillo del ojo” mientras seguían con sus vidas.

Y en sólo cuestión de días, sucedió eso que “aquí no ocurre”. Y “ánimo”, prácticamente se convirtió en el “hola”, “buenos días”, “buenas tardes”, “hasta luego” de antes.

“Ánimo” fue cambiando de color, desde los primeros momentos en que el confinamiento era más una sospecha que una realidad y los optimistas trataban (tratábamos) de mantener el espíritu de quienes comenzaban a preocuparse por sus trabajos, sus negocios, principalmente. El colorido de ese “ánimo” fue perdiendo viveza paulatinamente... cuando en el súper de toda la vida, de pronto encontrábamos vigilantes, filas ordenadas, líneas en el suelo, las caras de siempre ahora cubiertas por mascarillas, aprovisionándose en vez de haciendo la compra, mientras por megafonía se oía una grabación alentadora “... esta situación será transitoria. Ánimo”.

“Ánimo” pasó de los naranjas y rojos a los verdes y azules,  desde las primeras videoconferencias familiares animadas por la novedad del medio de encuentro, hasta las llamadas rutinarias para saber de unos y de otros, bajo el peso de no saber cuánto tardaremos en abrazarlos de nuevo. Desde los primeros aplausos motivadores a las ocho de la tarde, con música, baile, y lo que hiciera falta, hasta las palmadas lacónicas en el balcón desde el que se observa cómo la vecina que los primeros días rebosaba energía, ahora llora, a saber por qué motivo, aunque sigue aplaudiendo. Ese balcón que ahora ejerce también de lugar solidario, desde el que los vecinos nos interesamos por nuestros estados de salud y anímico, y nos ofrecemos para lo que haga falta. Desde el que miramos con preocupación las ventanas de la residencia de ancianos vecina, cerradas a cal y canto como protegiéndose de un tsunami, e imaginamos el miedo detrás de ellas.

 “Ánimo” se fue tornando gris al perder nuestros trabajos, y negro, muy negro, al enfermar los nuestros, al poner nombre y cara a esas cifras increíbles, inimaginables, inadmisibles, indecentes, de personas que se están yendo para siempre. “Eso no ocurre aquí”, dirán en China...

“Ánimo” es la única palabra que parece dar respuesta a la frustración, a la incredulidad y a la impotencia.

Pero siempre está. Como un único hilo de cordura en mitad de este huracán.

Y mientras tanto, miramos como en China la vida vuelve poco a poco a las calles y a las ciudades, los abrazos empiezan a materializarse, la normalidad comienza a resucitar..., y pensamos “ojalá eso ocurra aquí”.

Ánimo.

 
Respondido : 10/04/2020 5:41 pm
Vega Marcos, Veronica, . y 1 personas reaccionaron
(@beatriz)
Respuestas: 201
Reputado Miembro
 

Acabo de leer el texto de Marta y que bien describes la situación que empezamos a vivir hace meses y lo que estamos viviendo ahora mismo.

Cuándo empezó todo esto observaba el mapa del mundo, veía como china se llenaba de colores naranjas ( pocos contagios )  hasta convertirse en el rojo más vivo, y pensaba que lejos esta todo esto..., Cuando llego a Italia y su mapa empezó a teñirse de colores naranjas, seguía pensando que lejos queda todo esto..., aunque mis alarmas empezaban a dispararse. 

Cuando se detecto el primer caso de España "En la Gomera" mi alerta se  activo un poco más, pero volví a pensar que lejos esta aún. No quería ser consciente que cada vez se acercaba más. Cuando empezó en la península seguía seguía pensando esto no va a crecer más, van a ser casos aislados, mi mente no quería ver, no quería pensar que esto iba a ser como en China o en Italia. Estaba en la negación más absoluta.

Ahora después de estos 29 días que estoy encerrada en casa, no sólo he visto que esto ha llegado, sino lo he sentido en mi cuerpo, mi negación ha pasado a la cruda realidad. No he podido despedirme de mi tío, ni de mi primo, han fallecido y la despedida no se ha podido realizar. Siento mucha tristeza por mi tía y por mis primos, que no han podido llorar juntos, sino por teléfono o videoconferencia, ya que no ha podido estar juntos en esa despedida, en este duelo.

Cuando se llevaron a mi padre para ser ingresado en el hospital, fue horrible. Los primeros días sólo recibíamos una llamada de una doctora diciéndonos su estado, no podíamos hacer nada más..., Sólo agradecer esos minutos  y si esta llamada se retrasaba como hubo momentos, nuestra ansiedad se disparaba, no podíamos saber si su estado estaba empeorando o que estaba pasando...,El no control que tanto nos asustan.llego.., Hoy le han dado el alta, aunque estamos contentos no podemos celebrarlo, no podemos ir a verlo y toda la carga es para mi madre.

Todo lo que esta pasando no es sólo el miedo a la enfermedad. Es el miedo a la soledad, a que tus seres queridos se encuentran solos en el hospital, en sus casas, que no puedas despedirte de ellos,  que mueran sin estar con ellos a su lado, y no puedes hacer nada..., esta es la expresión de mis pensamientos "siento en muchos momentos que no puedo hacer nada". Puedo ayudar a otros vecinos, como psicóloga acompañar a personas en estos momentos tan duros, pero esa sensación de no control y de soledad de no poder estar con mis amigos, familia, padres..,es lo peor de este virus.

Ayer baje a tirar la basura, y nunca había experimentado esa sensación porque nunca la había hecho mía..., baje andando despacio, no hacía frío, respire..., no había mucho ruido ambiental, había una luna enorme, me quede mirando un momento...,sentir tanto con lo que yo mese atrás habría pensado que era tan poco. Me hizo reflexionar y pensar.., cuantas cosas pasamos por alto que son tan impresionantes y que no las hacemos caso...,

Yo algunas veces bajaba la basura un poco enfadada,... hoy te toca a ti le decía a mi marido..., no es a ti..., y esta vez al bajarla sentí tranquilidad, alegría, paz..., Espero que no dejemos de sentir estas cosas cuando volvamos a nuestra vida normal..., abracemos todos esos momentos, y seamos conscientes que todo lo que tenemos puede desaparecer de un día para otro.

No nos enfademos por tonterías, seamos generosos, aprovechemos los momentos con nuestros seres queridos..., que puede que no tengamos otro.

 

Ánimo como dice Marta,

 
Respondido : 10/04/2020 8:54 pm
Veronica reaccionó
 .
(@freud)
Respuestas: 1881
Noble Miembro
 

@martarvr Marta muy bien lo que has escrito, todo lo que expresas. Dentro de poco veremos la luz al final del túnel y podremos disfrutar de esos grandes parques que tenemos, playas, montañas,,, esto será una mala pesadilla. Un abrazo muy fuerte. 

 

 
Respondido : 11/04/2020 2:10 pm
(@rosa-garcia)
Respuestas: 82
Estimado Miembro
 

Marta quiero agradecerte como has relatado todo lo sucedido, emocionalmente es imposible no conectar con tus palabras. Cuanta verdad hay en cada una de ellas, es innegable como hemos ido mirando hacía otro lado quitando importancia a lo que sucedía fuera de nuestro país. Pero claro, una vez que se va aproximando ahí no podemos evitar que la incertidumbre y el miedo nos golpee de lleno dejándonos extenuados. Y más aún, cuando ya esos casos de contagios, e incluso muertes, no son solo cifras si no que podemos conectarlos con personas o directamente ponerles cara. 

Aprovecho en este punto para agradecer a Beatriz que comparta su difícil experiencia, y animo (haciendo uso de la palabra que nos atañe) a que todo esto nos sirva de verdad para exprimir el tiempo con los nuestros cuando esto acabe, por que al igual que en China empiezan a hacer vida "normal" aquí lo haremos tarde o temprano. 

Un abrazo

 
Respondido : 13/04/2020 8:07 pm
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